“En un estado es la clase dominante o hegemónica la que gestiona el sistema estatal y el sistema electoral es parte de ello”

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Entrevista a Vicente Serrano Lobato sobre El valor real del voto (II)

Por Salvador López Arnal. El Viejo Topo

Nos habíamos quedado en el siguiente punto: ¿quién ideó el actual sistema electoral español? ¿con qué objetivo en tu opinión?

No he estudiado ni investigado la responsabilidad ideológica del diseño actual de nuestro sistema electoral. Parece más bien el resultado de unas negociaciones entre los miembros de la Comisión Constitucional (Solé-Tura, Roca Junyent, Pérez Llorca, Peces Barba, Herrero de Miñón, Fraga y Cisneros Laborda). Particularmente no creo que el Ejército estuviera muy puesto en esas lides y pienso que en este tema la presión fue menor. La institución de la provincia como unidad electoral tiene rasgos “conservadores” muy claros, ya que minusvaloraba a las grandes urbes donde la cultura tiende a ser más “progresista”.

A mi entender fue una voluntad –el objetivo que preguntas- de asegurar una gobernabilidad en la que los nacionalistas eran árbitros privilegiados y el sistema permitía la alternancia entre dos partidos adictos al proyecto de construir en España un estado del bienestar a imagen de lo que existía en la Europa occidental, frente a un enemigo común soviético, evitando, como se vio, la posibilidad de mantenerse como nación no alineada. El más ingenuo, en perspectiva, fue Solé-Tura, ya que, primero el PCE y luego IU han sido los grandes perjudicados por este sistema. A ellos hay que unir en estos momentos a Podemos, Ciudadanos, la casi desaparecida UPyD y al PACMA.

Yo escuché a Herrero de Miñón decir en la cadena SER que él era el máximo responsable del diseño del sistema y que el objetivo era evitar que el PCE tuviera una fuerte representación. ¿Por qué es tan importante este asunto? Supongamos que el sistema electoral vigente fuera más justo, ¿las cosas se alterarían de forma sustantiva?

Lo que diga Herrero de Miñon, a toro pasado, no puede ahora contradecirlo el representante del PCE en aquella comisión. Sin embargo la historia parece darle la razón a él y a mí cuando afirmo cierta ingenuidad por parte de un hombre como Solé Tura al que tengo gran respeto y con el que compartí hace años una conferencia de Foro Babel. Aprovecho para reclamar a quien corresponda la reedición de su imprescindible Catalanismo y revolución burguesa. La síntesis de Prat de la Riba. Aparte de ser un clásico, su actualidad nos iluminaria sobre los tiempos que vivimos en Cataluña. Pero volviendo a la importancia de la representatividad.

Volvamos a ello.

Entiendo que es una cuestión de principios de igualdad. Hay que distinguir en esta respuesta lo ideológico de lo político.

Ideológicamente me sitúo en la izquierda y pienso en la construcción de una sociedad sin clases. Es decir, de iguales. Pero decir iguales no implica pensar igual y por tanto esas formas distintas de pensar deben reflejarse en las instituciones. Como no estamos en una sociedad sin clases, si no en un estado formalmente democrático debemos avanzar hacia un sistema que nos represente lo mejor posible.

En un estado es la clase dominante o hegemónica la que gestiona el sistema estatal y el sistema electoral es parte de ello. Por ello un sistema que permita “manipular” la voluntad de los ciudadanos es muy interesante para esa clase social. Quiero advertir que no estoy prejuzgando la ideología de esa clase o grupo (todo sistema puede beneficiar a unos u a otros). El sistema griego regala 50 escaños al partido más votado. Eso benefició durante décadas a los partidos tradicionales de la derecha y la socialdemocracia, pero en los últimos casos ha beneficiado a Syriza. Para mí el sistema es injusto beneficie a quien beneficie. Ahí es donde esta la diferencia política. Ideológicamente es reprobable pero políticamente a todos les interesa en el momento en que les beneficia. No me consta que Syriza se plantee cambiar el sistema.

A mí tampoco me consta y entiendo que tú piensas que debería proponerlo aunque no le beneficie.

Necesitamos que la política vaya de la mano de la ética. Al menos la izquierda.

Durante el 15M me acerque en varias ocasiones a la Plaza de Cataluña y tuve la suerte de poder pasar por Sol en un par de ocasiones. Mi participación se redujo a algún debate sobre sistemas electorales. Había ganas y muchas ideas y algunas muy peregrinas, pero sobre todo ganas de profundizar en democracia. Cuando se gritaba “no nos representan” era una verdad de Perogrullo. Pero es necesaria una formulación teórica y técnica de la propuesta. Eso es lo que pretende este libro.

No es poco, una excelente finalidad.

Y es importante por que acceder a una democracia total se puede hacer desde posiciones voluntaristas y desde el asamblearismo e incluso desde planeamientos cercanos a la democracia por sorteo. Pero son planteamientos que se quedarán en actitudes rebeldes y minoritarias. Por otro lado criticar simplemente el sistema actual por proceder de una Constitución que no te gusta no soluciona el problema de cómo establecer un sistema electoral más justo. Es importante saber adonde vamos, sea a través de una reforma constitucional o a través de un nuevo proceso constituyente. Cantos al sol sirven de poco más que para amenizar la tarde.

Te veo muy práxico, no digo pragmático

El pragmatismo nos lleva al conservadurismo, por no decir al neoliberalismo. Si ser práxico es apostar por la necesaria acción que conduce al cambio me siento elogiado.

Eso pretendía.

No digo yo que esta propuesta sea fácilmente asumida por los que cortan el bacalao en España. Más bien al contrario. Ni siquiera tengo claro de que Podemos o IU o Ciudadanos tenga ganas de caminar hacia un sistema proporcional puro. Pero si vamos poniendo losas al final haremos camino. Es decir si sentamos bases para el debate cuando la sociedad esté madura se podrá plantear el camino que quiere elegir.

Pongamos que el nuevo gobierno plantea una reforma electoral queriendo introducir las circunscripciones uninominales que tan bien se venden en Francia, Gran Bretaña y EE.UU. con la zanahoria de que conoceremos a nuestro diputado. ¿Qué haremos? ¿Qué herramienta de debate tenemos cuando todos los mediáticos canten alabanzas de ese sistema? ¿Lo negamos todo o lo argumentamos? Es imprescindible una formación sobre el tema y temo que, no ya la población en general, sino que muchos activistas de izquierdas están faltos de conocimiento sobre el tema. Si preguntas a cualquiera la culpa del mal del sistema electoral español es la ley d’Hondt: ¡mentira!

Probablemente tienes razón. Ya lo has comentado, ya lo has demostrado.

¿Que qué cambiaría? La mía no es una propuesta simple de cambio de sistema de votación y asignación. El cambio seria radical. Entre otras cosas creo que acercaría la política a los ciudadanos de a pie. Animaría a mayor implicación. Racionalizaría las campañas. Y ayudaría a sentir que votar tiene sentido. Estoy seguro que la abstención bajaría.

Para ir resumiendo. ¿Cuáles son tus principales críticas al sistema electoral español vigente? No te permito más de quince líneas.

La principal crítica es la deformación de la voluntad popular. Es un sistema con aparente proporcionalidad que genera un bipartidismo, como decía antes, imperfecto. Esto hace que el ejecutivo, el gobierno, que es designado por el Congreso sea quien marca la agenda del legislativo.

La separación de poderes se convierte en una mera descripción nominativa. La función de control del legislativo sobre el ejecutivo es una mentira. Quien manda en los tres poderes del Estado, legislativo, judicial y ejecutivo, es el último. En ese sentido España deja de ser un Estado de Derecho.

Nos das un ejemplo de “injusticia electoral”, basado en los resultados del 20D, que clame al cielo (ya sé antes nos has dado un ejemplo)

La mayor es el desinterés que generan entre los ciudadanos por acudir a votar y la desconfianza general en el sistema. El absentismo es la gran baza del poder en España. Por ejemplo, si vamos a unas terceras elecciones la participación bajará y los beneficiados serán los mismos de siempre PP y PSOE. Y si no al tiempo.

Cierto que los actores pueden cambiar pero si el sistema no cambia el bipartidismo con unos u otros seguirá.

El ejemplo que me pides: que salga elegido un senador por poco más de 4.000 votos y otros cuesten hasta 1.100.000 parece un chiste pero es una realidad.

En la votación al Congreso los votantes del PSOE de Soria tienen un Índice de Poder de voto de 5,39, los votantes del PP de Melilla 5,07 y los de Teruel 4,44. Mientras los de Ciudadanos de Sevilla tienen un IPV de 0,50 o los de Unidos-Podemos de Zaragoza un 0,66 y finalmente los de C’s de Madrid y Valencia y los de UP de Murcia tienen un 0,67. Si el IPV ideal es 1,00 se pueden sacar conclusiones.

Pero junto a esos valores hay algo también muy grave. Se dice que la sobrerrepresentación de las provincias pequeñas es para compensarlas. La realidad es que en dichas provincias quedan sin representación una mayoría de votantes. En Melilla el 49,12%, en Ceuta el 47,06%, en Guadalajara el 36,71%. Frente a estos valores están los de la provincia infrarrepresentadas como Madrid, Sevilla y Barcelona donde los porcentajes de votantes sin representación son mínimos: 2,62%, 2,26% y 2,24% respectivamente.

Todos los datos que he dado son de 26J.

¿Qué fuerzas están hoy por el cambio del sistema electoral? Te pregunto a continuación sobre ello.

De acuerdo, cuando quieras. El punto es importante.

Fuente: El Viejo Topo, noviembre de 2016.

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